Apocalípticos e interactivos

por Francisco Reveles

[texto publicado en el primer lustro de los 90]

Quisiera dedicar este libro a aquellos críticos a los que he definido tan sumariamente como apocalípticos. Sin sus censuras injustas, sesgadas, neuróticas, desesperadas, no me habría sido posible elaborar tres cuartas partes de las ideas que quiero compartir aquí; sin ellos, quizá nadie hubiera caído en la cuenta de que la cultura de masas es un asunto en el que todos estamos profundamente involucrados. Es una muestra de las contradicciones de nuestra civilización.

Umberto Eco, Apocalípticos e integrados

Hace 36 años, Umberto Eco publicó Apocalípticos e integrados (Apocalittici e integrati), donde hacía una división “sumaria” de los intelectuales en pesimistas (apocalípticos) y optimistas (integrados), según su rechazo o aceptación de la cultura de masas.

Esta polarización sigue vigente, y todos podemos –por razones intelectuales, emocionales, universales, personales, meditadas o irracionales– adherirnos a uno u otro grupo, el que más nos cuadre en un momento determinado.

Como apocalípticos, podríamos caer en el error de considerar que la tecnología de la información no es un fenómeno de masas. Por supuesto, como tales, nuestro deber es pensar que no debe serlo; si la cultura de masas nos parece una aberración, su propagación en nuevos medios debe ser evitada. El problema es que estos medios nada tienen de nuevos. Cierto, probablemente las computadoras personales como hoy se las concibe nunca alcancen a un público masivo, pero la nueva tendencia global de propagación de tecnologías informáticas se monta en la familiaridad de uso de algunos artefactos que hace ya mucho tiempo entraron, si no siempre a nuestras casas, sí a nuestras vidas: la televisión, el teléfono, la videocasetera y los videojuegos.

A estas costumbres debemos culpar cuando lo que se ha dado en llamar servicios interactivos se plante en nuestras alcobas o en nuestras salas o en “las maquinitas” de aquí a la vuelta. ¡Bravo!, ¡interactuemos!, corean los integrados…

El sabor de la interactividad

Si el error extremo de los apocalípticos es negar la realidad, el de los integrados puede ser aceptar lo que venga, e incluso aplaudirlo. Pronto se multiplicará geométricamente la cantidad de datos digitales que viajen hacia los hogares y de regreso, ya sea bajo tierra, sobre la superficie o a través del éter. El asunto es ¿en qué consistirá toda esa información?, y ¿qué capacidad tendremos de decidir los contenidos que más nos convengan?

Es aquí donde los integrados tienen un papel importante. No como observadores lúcidos, informados y profundos, pero pasivos, de la cultura de masas, sino como proveedores activos de material lúcido, informativo, profundo, creativo para esas mismas masas, a través de las nuevas opciones informáticas. Un canal de dos vías para que la cultura se escuche a sí misma. Interactivo, pues.

Un pensamiento en “Apocalípticos e interactivos

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